12 segundos de oscuridad

sábado, 22 de septiembre de 2012

Me desperté antes de que saliera el sol...ni siquiera eran las 7 de la mañana, lo cual un sábado, es un sacrilegio para mi.

Ya di vuelta la casa, me pinté las uñas, saqué al perro y son recién las 9 y algo.

Decidí escuchar algo de  música y terminé con Jorge Drexler y sus excelente discos. Algo apropiado para esta hora, sin ser un trance descontrolado y disfrutando de algo en un volumen adecuado.

Estas últimas 2 semanas sonrei como hacía muchas años que no lo hacía.
Me despertaba para ir a la oficina temprano y sonreía en el viaje de colectivo, sonreía volviendo a casa, cuando me iba a la noche a dormir.

Es lindo cuando las piezas de a poco se empiezan a acomodar en el tablero.

Logré quedarme en mi departamento, algo que me tenía muy nerviosa, al menos 2 años más tendré mi casita.
Comienzo despacito y con mucha mesura, a pensar nuevamente más allá de lo que quiero para la semana que viene, toda una hazaña para mi.
Me rio sin razón o motivo aparente.
Tengo ganas de cantar de nuevo.
El trabajo volvió a ser un trabajo, y no lo único que me mantiene sana y con un propósito.
Creo que mi corazón sanó y que si no me doy cuenta, me voy a enamorar...
Aunque sea virtualmente imposible, mi cerébro ya no está enchufado a 220, logré bajar a 110 y no me siento mal por eso.

Después de tanto tiempo, estoy contenta...
 

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