Y me muero del amor...
Un finde raro, finde largo.
Rescaté a un perro de la calle hace 6 meses, pobrecito estaba hecho pelota. Sarna, pulgas, parásitos...Era un esquete y super chiquito. Le puse todo de mi y terminó siendo un perrazo precioso! Giganteeeeeee! Con casi 7 meses ya pesaba 10 kilos y parado en 2 patas me podía tirar.
Al vivir en un departamento chico, no me quedó otra que empezar a buscarle un hogar. Después de 2 meses finalmente encontré un hogar donde lo iban a querer, y allí lo llevé. Es lindo ver la conexión que puede tener un perro con su nuevo dueño de forma inmediata. Da ternura y por sobre todo seguridad, de que con esas personas va a ser felíz. Cuando saludé a los dueños y me subí al auto ya no lo vi, y ahí me pegó, no lo iba a ver más.
Aguanté las lágrimas hasta que lo escuché llorar detrás de la puerta de calle, supe que si me bajaba del auto, despedirnos iba a ser más difícil. Reprimí mis instintos bicheros y seguí.
Llegar a casa demandó pasar el resto de la tarde limpiando, realmente limpiando y ordenando para que mi casa vuelva a ser mi casa.
Al terminar la tarea, me sorprendí de lo ordenado y limpio que era mi departamento, pero que extrañaba horrores el lío, el caos de tener un perro.
En eso, me llega un mensaje, como estas? Te extraño...Y automáticamente cambió el foco de mis pensamientos, se hizo un giro de 180 grados y me di cuenta que por primera vez me dijiste esas palábras y wooooow, estalló mi corazón de alegría.
Ya volveré a tener otro perro algún día, hoy soy felíz pensando que Otto tiene a su nueva familia, un parque donde correr y otros perros con los que jugar.
Lo loco de todo esto, es que se me ocurrió que mi próximo perro lo iba a tener con vos! Chaaaaan! jajajaja
Me decis que me extrañas
lunes, 26 de noviembre de 2012
Publicado por
Loris
en
15:17
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